Aprendí más perdiendo un cliente que ganando diez
Aprendí más perdiendo un cliente que ganando diez Aprendí más perdiendo un cliente que ganando diez. Era martes. Un martes disfrazado de lunes: café frío, correos urgentes que nadie pidió y la sospecha de que el universo había decidido hacerme una broma pesada. Llevaba casi un año como freelancer —ese oficio mitad libertad, mitad supervivencia—…



